jueves, 31 de enero de 2013

No más teología en la universidad


Juan Luis Cipriani, jefe de la Iglesia peruana oficial, ha cometido otro traspié. Empecinado en ensuciar su hoja de vida y ebrio del poder concentrado que posee, quien consideró una cojudez los derechos humanos, tomó la cerril decisión de prohibir el dictado del curso de teología en la PUCP en el semestre académico del 2013. Los sacerdotes y laicos que deseen difundir conocimientos relacionados a la doctrina católica tendrán que hacerlo en otro lugar gracias a la intransigencia de este personaje. Revestido como un niñito gruñón y engreído, Monseñor Cipriani reveló su verdadera vocación autoritaria debido al conflicto que tiene con la citada universidad. Si no eres mía, no serás de nadie, parece ser una de las frases de cabecera del pastor de nuestra iglesia lorcha.
Los cursos de Teología en la PUCP distan –o distaban- mucho de ser como los cursos de religión que se enseñaban en los colegios. Recojo mi experiencia en cuanto a cursos de religión y casi siempre los profesores partían de que nosotros, los alumnos, éramos empeñosos y fervorosos soldados de Dios, cosa que era completamente ajena. Los postulados católicos, en ese momento, entraban por una oreja y salían por la otra. Las palomilladas del colegio salvaban el día del curso de religión y lo que más recuerdo de él es que tenía la posibilidad de dibujar, pues las tareas demandaban gráficos. 
Cosa diferente se vio en la Universidad, naturalmente por alcanzar mayor madurez. En particular, las clases que llevé no fueron con un profesor de mi agrado, P. Ernesto Rojas. Recuerdo que en una clase el cura defendía la onerosidad de los representantes de la Iglesia, inmediatamente después de hablar sobre la ascetismo de San Francisco de Asís. Era un poco contradictorio oír eso. Sin embargo, influenciado quizá por excelentes obras, Quo Vadis, de Henryk Sienkiewycz (debo decir que me valí de ella para aprobar el examen final) y El evangelio según Jesucristo de mi entrañable José Saramago, la temática de perdón, libertad y amor del curso llamó mi atención. Cabe mencionar que las lecturas presentadas por Rojas eran mayormente históricas y por ello presentaban las oscuridades que la Iglesia busca ocultar. Eso demostraba el talante abierto del curso de Teología.
Asimismo, pasado el semestre, conocer la teología de la liberación reavivó mi interés por la teología y por el catolicismo. Conocida como la “doctrina social de la iglesia”, tan popular y estigmatizada décadas anteriores en América Latina, esta “vertiente” prima la atención y el trabajo por los pobres, por los menos favorecidos. Es una lucha constante por que ellos- en realidad, todos- obtengan un mejor modo de vida. Partiendo de la solución de los problemas sociales como algo primordial, mas no esencial (“construir el paraíso en la tierra”), la teología de la liberación no tiene otra opción que enfrentarse a los poderes de facto que privilegian el egoísmo y alientan la desigualdad e injusticias con fines mortíferos para las mayorías. Todo esto es muy bello y esperanzador tomando en cuenta el desinterés y la desidia reinantes hoy en día.
Es así que pese al desagrado de algunos alumnos, el curso de Teología de alguna manera competía con el de Ética, dados los contenidos de ambos. El mensaje común  indiscutiblemente es la corrección del hombre y del descubrimiento de su destino. Si ofensivos fustigadores pro-Opus Dei reclaman el “enrojecimiento” de este claustro universitario pues se hallan muy confundidos. La variedad de temas presentes en los syllabus de teología (textos sartreanos, por citar un ejemplo) no es otra cosa que labrar la discusión académica prolífica poner a prueba los postulados de la fe rebatiendo sus fueros. Ese era el caso de profesores como “Pipo” Zegarra, dueño de un espléndido carisma, y el campechano Andrés Gallego. Estos cursos de teología, si bien obligatorios en su momento, no significaban un tormento como lo fue en la primaria, sino una posibilidad de descubrir y desafiar las creencias religiosas de los alumnos; todo ello basado desde una perspectiva integral.
Si uno atiende la historia de diversos personases de la religión cristiana, incluso prestando atención a los postulados cristianos, observará qué tan lejos se encuentra el Sr. Cipriani. Es por todos sabido que lo que busca este hombre de poca monta es poseer más poder y defender sus nada santos intereses. Empero, indigna e entristece que aparezca como representante de una Institución en la cual hombres en el pasado y la actualidad reconocieron su verdadera humanidad y lucharon por una vida mejor. Quizá el arzobispo de El Salvador, Arnulfo Romero, vilmente asesinado por la contrarrevolución, sea el más claro ejemplo de ardorosa entrega por el prójimo.
Vivimos en un mundo que asiste a su propio funeral. Incluso en esta perspectiva, Norman Birnbaum, sociólogo representante de toda una generación de las ciencias sociales en el vertiginoso siglo XX, reconoce la poca preponderancia que se le dio a los valores humanos en la senda del progreso del hombre occidental. La filosofía y la religión, lo dijo Erich Fromm, formas de explicar y entender al hombre, actualmente figuran en los patios traseros. Hoy, sin intentar ser alarmista, vemos cómo se colabora por que tal situación se mantenga. 

miércoles, 30 de enero de 2013

Al horizonte y en la cercanía


Los rayos del sol inundaban todo los espacios que la vista ponía en disposición. Los jardines y árboles de la cuadra verdeaban hermosamente. No importaba que los jardineros municipales se hayan olvidado de su mantenimiento; su estética estaba intacta. Pequeñas avecillas del lugar volaban raudas y despreocupadas al compás o a la contraria del viento, del suave viento del sol de mediodía. El cielo estaba despejado y era posible ver a lo lejos, desde un tercer piso, esa isla grandota que es San Lorenzo. De entre la cadena de cerros que vigilan la ciudad, San Lorenzo se lleva la particularidad de que pese a no serlo, su proximidad a la capital lo asemeja mucho a uno de ellos. Las aguas, sin embargo, se encargan de desmentir tal ocurrencia. Alejado por el bravo manto del océano, San Lorenzo se mantiene sano y salvo de los vicios y virtudes de la ciudad. A la luz del sol, hoy su soledad lucía más imponente que nunca. El mar que lo separa y que le da su razón de ser igual aparecía a la mirada. El cielo límpido, más celeste que nunca y sin nubes inoportunas, se divertía ante el panorama. La distancia hacía que el mar cobre sus mismas características, fiel reflejo desde lo que se observaba en lo alto. Si no hubiera sido por la isla, diríase que mar y cielo configuraban una sola unidad compacta. Mar por arriba, cielo por abajo. La atención, de súbito, favorecía a un recambio de opinión, pues aguzando la vista, los baños que el sol daba creaban plateadas franjas en aguas chalacas. La marea estaba decorada. Definitivamente, era una invitación al mar.  
La belleza del momento no era particularidad del vistazo al horizonte. Metros más abajo, ya en la urbe, en los jardines de la cuadra, una pareja olvidaba por completo los cánones de la formalidad que la edad madura exige y se acostaba en la hierba. Desestimando miradas juiciosas que limiten su disfrute, esa pareja de esposos le pierde el rastro a la hipócrita cautela de los tiempos actuales y exhausta de armonía se deja llevar por su placer y se abraza bajo la sombra de un seguro pero sencillo arbolito que se encuentra a escasa distancia. La sonrisa en sus rostros y corazones es de gran notoriedad. No importa que sea el lugar menos indicado para sus edades, a entender del desprestigiado pero vivo discurso del tiempo de hoy. Ellos lo hacen y punto.  
En medio del encuentro, la mujer inclina la cabeza como buscando algo, como quizá recordando la fatalidad que significa elegir lo diferente. Eso es lo que puede entenderse al ver la inmediatez con que la mujer levantó la cabeza para hurgar en los ambientes próximos con rostro casi sorprendido. Fue un momento efímero, de molestia. Todo volvió a la normalidad, a su normalidad, cuando su pareja, sin abrir los ojos, la persuadió con un leve abrazo de que regrese. Ella entendió y dejó que sean, confortándose los dos. Una pareja recostada en la hierba sin que nada importe creaba belleza. El momento era suyo y qué importa el resto.  

domingo, 6 de enero de 2013

El baile de un entrevistador y la violencia en el arte y en la vida

Son muchas las ideas que uno recoge luego de terminar de leer la reciente edición del suplemento cultural Domingo de La República. A beneficio mío, me gustó mucho lo que en sus líneas se dejó resaltar. Echémosle un vistazo.
De primer momento, conocemos que el anónimo autor de la segunda página nos habla sobre esta nueva movida en las AFP’s que significará una sustancial mejora para los aportantes. Las comisiones han sido reducidas grandemente y eso supone un alivio para los trabajadores, los que, por cierto, no gozan de los mejores sueldos ni los mejores beneficios laborales. La imagen que acompaña tales líneas grafica plenamente el espíritu que se vive en el Parlamento: tres monos ante un micrófono. Eso es pues el Congreso: un circo.
Seguimos con la infaltable entrevista de un periodista que, en lo particular, se perfila como uno de los mejores del medio peruano. Inteligente, oportuno y divertido, Emilio Camacho ya se ha ganado un lugar en ese generalmente superficial mundo del periodismo made in Perú. Sus acertadas preguntas y el modo en que relaciona temas, que hacen de ello una buena entrevista, así lo declaran.
En esta oportunidad, Emilio Camacho desvistió a Alejandro Toledo. Lo hizo ver tal cual es: débil de argumentos, aburrido en su perorata liberal, un fiasco como “líder” partidario (se declaraba líder del partido pero se echaba grasito en cuanto a fiscalizar a los congresistas que aprobaron la sucia elevación de gastos de representación congresales) y sorprendentemente hábil para no sustentar una posición. Es de antología esto que dijo: “La peor decisión que puede hacer un líder, un alcalde, un presidente regional, es la decisión de no hacer una decisión”. ¿Cómo se come eso, señor ex presidente? Fue en extremo risible cuando en una parte de la entrevista el “cholo sano y sagrado” hablaba de su buena pro para que haya voces opuestas dentro del partido, de cómo un “líder” (insisto en las comillas) debía de sobrellevar una opinión diferente dándoles escucha y asimilándolas. Ante este rapto que bien se puede calificar de mofa (no por lo que dijo, sino por lo que se ve en la realidad), Camacho da la estocada: “Y le han hecho bastante caso porque han votado a favor de los gastos de representación a pesar de que usted está en contra”. Toledo respondió, como supuesto buen político. Ideal hubiese sido un silencio, pero bien se sabe que eso no está permitido que nuestros políticos reconozcan errores propios.  Así, si uno lee la entrevista, entenderá perfectamente cómo es que el humorista Carlos Álvarez se mofaba de él cuando estaba en el gobierno (toda vez que uno no haya seguido los pormenores de la etapa de Toledo en Palacio, que es mi caso).
Dos relatos aparecieron hoy entre las páginas del suplemento. Uno de la escritora española Almudena Grandes que relata, de modo conciso, la historia del pequeño Manuel, su aventurero y heterodoxo tío Manolo, las esterlicias por este plantadas. Un relato de aspiraciones infantiles ante el ejemplo del familiar que deslumbra con sus actos, los hechos de siempre que suceden en casa y el desarrollo estético de una planta exuberante de belleza. Relajante cuento.
En el otro extremo, que así lo llamo, podría ubicar al ganado por el joven escritor, Erick Garay. Les cuento un poco cómo di con él.
Mi viejo estaba en el mueble con el periódico en mano. Ante mi aparición, me hace un llamado, me acerco y me refiere una noticia. Me dice que el segundo apellido del joven que ha ganado un premio escolar de cuentos es Solórzano, nuestro apellido. Un incierto o inconfundible sentimiento de orgullo se deja notar en el aire.  Yo me retiré, pues tenía cosas que hacer. Al rato regreso a la sala, y mi viejo me toca el tema del joven escritor con similar apellido al nuestro. Ha leído su cuento y le parece asqueroso, repugnante. Pensé que exageraba, pues a veces lo hace. Acabo de leer el cuento hace un rato, y le doy la razón.
Un plan peligroso se llama el cuento ganador. Uno lo lee y, en efecto, te atrapa. Cortázar estaría contento con este relato pues es corto y efectivo, seco como un knock-out. Pero preguntémonos por qué. La trama transcurre en la escuela. Un grupo de muchachos decide cometer un asesinato hastiados de las continuas transgresiones de la directora. El mejor modo de solución es la muerte. Una muerte calculada y pensada para ofrecerle el mayor dolor a la abusiva autoridad de colegio. La forma en que el narrador nos adentra en la historia es desesperadamente espeluznante. Risas, sonrisas, pensamientos ajenos a la escena de horror que se suceden frente a los escolares nos llevan a tal conclusión. La conjunción entre inocencia infantil y desquiciantes pensamientos da como resultado una perturbadora ficción que finaliza en solo haber sido un pensamiento: “Tal vez los mejores sucesos de uno en la escuela ocurren en nuestra mente”, se dice en el cuento. Mientras uno pensaba con el escote de la profesora de inglés, otros piensan con muerte, y en su peor versión.
Síntoma de los tiempos, la violencia se va despuntando, se hace más corriente. No quisiera que se entienda el fastidio de quien escribe como un modo de censura. El relato es bueno en cuanto te adentra y te hace experimentar diversas sensaciones. Ese es uno de los puntos fuertes de la literatura, aunque estas sean tediosas. Acá el asunto es el cómo. Si el hombre posee dos pulsiones, las de vida y de muerte, hoy el premio merecedor fue para el segundo. En un ambiente caldeado por la violencia, los despropósitos letales y la ausencia de escrúpulos, el lado artístico de un alumno ha sigo ganado por lo oscuro. No lo sé, a mí me disgusta la idea.
En el marco de muerte y violencia se inscribe una reciente publicación del periodista disidente chino, Yang Jisheng. Esta versa sobre un funesto periodo para ese país del lejano oriente durante los años 1958 y 1962 bajo el llamado “Gran salto hacia delante” impulsado por el líder comunista chino Mao Zedong. Los 36 millones de muertes, según la investigación de Jisheng, o las 45 millones de asesinados, según el historiador holandés Frank Dikotter, que dejó como saldo este salvajismo ideológico no deja dudas sobre la inaceptabilidad de los totalitarismos de diversa índole.
Hace unos meses conversaba con un tío stalinista sobre política internacional junto a un amigo. Cuando le comente de las millones de muertes ocasionadas en los gulags rusos, a la sazón dirigidos por Stalin, la única respuesta que recibí de parte de él fue: “así es la política, cholito”. Y es que el enceguecimiento producido por la ideología más una férrea creencia en la violencia da como resultados atrocidades como las señaladas arriba.
La nota es una crítica a la cúpula que gobierna china en estos momentos, esa que dice que las muertes acaecidas se deben a la naturaleza. Ojalá haya mayor difusión. Escucho que la economía peruana depende en gran manera del gran dragón chino y hombres que ocultan semejante barbarie están en el poder. La ética en el subsuelo. Estamos, en efecto, en un mundo de miércoles.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Cómo la vi


Hay una canción de Diego Torres y Vicentico. Se llama Usted. Entre sus letras se encuentra una parte que dice “usted me hizo enfrentar con lo peor de mí”. Por supuesto, esta canción romántica nos remite a una mujer. Una mujer que reveló los lados más débiles de la persona. Pues bueno… a manera literal podría definir el 2012 como tal mujer. Y sí.
Particularmente a mí me gusta desentonar a veces, hacer algo distinto. Leo algunos balances de año nuevo entre mis amigos y me asaltan dos sentimientos. Uno de alegría porque a estos muchachones les ha ido de lo más bien, se han realizado, enfrentaron o jugaron con la vida y ahí están con senda sonrisa. Otro, más perezoso, que no sé si llamarlo envida o una rara admiración (caras opuestas). Conforme lean estas líneas sabrán el porqué del inicio del párrafo y de lo inmediatamente anterior.
Varios amigos alegremente describen lo que fue su balance de año. Qué bueno. Me motiva mucho saber que el origen de su efusividad es la de lograr sus planes vocacionales, haber viajado y conocido nuevas experiencias y amistades. Eso es lo que me agrada.
En cuanto a mí fue un año de lo más difícil, como si Pandora haya abierto su caja y espíritus desbordados salieran. No exagero cuando digo que fue un año difícil pues esto que digo se dio a lo largo de todo él. Leía ayer Los Miserables. Había una parte en que se dice “afortunada o lamentablemente el hombre tiene la capacidad de resistir el sufrimiento”. Quizá esa frase me define de alguna manera. No quiero aburrirlos, pero internamente sufrí. No voy a mentir tampoco, creo que sufro. En suma, señores, me topé con lo peor que hay en mí. Eso me resume, y después de largos doce meses di cuenta de que es muy aburrido andar con esa cadena del sufrimiento (vaya aprendizaje). Tantas cosas delante de cada uno por vivir, gozar, disfrutar, lamentar y uno enclavado en su miedo interno. No vale la pena. Propósito de lo que se viene en adelante: cambiar radicalmente ello. Ni más ni menos.
Y si sabiamente dejamos eso de lado les diré que fue un año esplendoroso (lo ideal es ser un partícipe integral de lo que te sucede, pero visto que en mi caso no se puede, da igual, acá lo expongo). Reí a carcajadas, escuché la mejor música, salí a marchar, pasé inolvidables veladas al lado de personas sinceras, conversé, me caí, tropecé feo, me levanté de la cama entre disgustos, empecé el día con miedo, absorto, pero la voluntad salía de inhóspitos lugares a mi ayuda, surfee (hermoso mar), hice parkour, me fui pal’ interior, donde conocí excelentes personas y logré abandonarme a la belleza de un firmamento abundante en estrellas (viaje en tolva de camión desde Paucartambo a  Cusco), leí a Galeano y su prosa de otro mundo, al Amauta- creo que leí mucho-, escribí, bajo paternal presión de mi viejo, logre que aclimatarme al mundo del teclado y esbozar lo que desde mi mente se piensa, me indigné, pataleé, sonreí, corrí, dialogué, grité, fui insultado e insulté, dos mujeres se cruzaron en mi camino, una que reencontré y otra que encontré, las dos hermosas, las dos distintas, las dos como me gustan, las dos que recuerdo, si hablamos de amor, escuché atentamente al amigo Cabral, “el amor solo cambia de nombre” (atento, enamoradizo) y más…
Camino a reconciliarme conmigo mismo (usando un propósito de Hesse), pues el problema de este año me perdió un poco,  buscare deshacerme de eso que tanto mal me hace. Le leí a mi pata Samir que un año de dificultades es un buen maestro. Será… Ha sido un año en el que a nivel personal me fijé solo en lo negativo de mí y de los demás. Basta ya. Hay mejores formas de ver la vida.
Para terminar, no es tanto culpa del año (como probablemente se dejó ver al empezar este corto testimonio) sino de cada uno. Lo han dicho muchas personas, el ser humano tiene toda la oportunidad de reivindicar su destino. ¿Que si la vida jode? Pues claro. Pero, loco, tú tienes las riendas. En cuanto a los balances, y aunque ahora este faltando a la palabra, será mejor como hace Víctor Delfín, el artista: una autocrítica del día a día. Dedicarse con amor a lo que hacemos y dejar de lado negatividades. Vivir como si fuera nuestra última oportunidad (vean EL derecho al delirio de Galeano), porque no sabemos si estaremos mañana… Feliz año. 

domingo, 30 de diciembre de 2012

¿Reforma de la administración pública? Ojalá


Oímos “administración pública” y nos acomete un rápido escozor. Inmediatamente nos asaltan hojas bond, hombres bien trajeados en saco y corbata, lentes relucientes, sendas oficinas, extenuantes papeleos y larguísimas colas. Ni hablar de la insufrible sala de (des)espera. Decimos “no”, cambiemos de tema. Quizás algunos –más literarios- recuerden los “Poemas de Oficina” de Benedetti, aquel poemario que grafica bien los pormenores de una sociedad clasemediera sumida en eso pues que es la oficina, la rutina, sus 8 horas y añadidos. El microcosmos del gerente, del papel bond y fotocopias.
Estos son tópicos, pues, recurrentes cuando hacemos referencia a la gestión pública, la burocracia o quizá sea mejor llamarla “burrocracia” por razones que muy bien conocemos todos quienes hemos ido por lo menos una vez a alguna entidad del Estado. La administración pública en nuestro país es un tema tan espinoso como escandalosamente lento. Si los jugadores de la “U” en los noventa tomaban su “sopa de cóndor”, cabe pensar que los funcionarios estatales degustan sabrosamente su buen caparazón de tortuga en cada caldo servido. Y no porque “es lo que hay” sino porque es lo que a estos empedernidos del retraso les resulta más reconfortante.  
A buena cuenta tenemos, entonces, una reciente columna del profesor Raúl Ferrero, quien nos habla de la Estrategia de Modernización de la Gestión Pública (2012-2016), impulsada y aprobada desde la PCM. Los objetivos trazados, a su decir, serían los de descentralizar, simplificar la administración, obtener mayor transparencia, presupuestar por resultados e iniciar la reforma del servicio civil (Servir).
De acuerdo a lo que él mismo señala, son encomiables objetivos, buenas intenciones desde el espacio que lidera ese fantasma llamado  Juan Jiménez Mayor (César Hildebrandt dixit). Empero, el jurista de San Marcos es cauteloso. Y con razón. Estos objetivos de largo plazo se toparan con esa casi infranqueable barrera llamada burocracia estatal, tantas veces plagada de agentes improductivos (lo que se llama zánganos) y demases. Motivo por el cual la estrategia diseñada desde el Ejecutivo la tiene enteramente difícil. La decisión política, por lo demás inflexible, deberá mostrarse cuanto antes para, por lo menos, dar los primeros pasos en esta urgente reforma.
Como todo lo que atañe al Estado, en lo correspondiente a reformas, la citada reforma debe ir acompañada de acciones en paralelo. Ferrero nos refiere la lucha contra corrupción, uno de nuestros más profundos lastres (cabe mencionar el favoritismo que hallan en él las jóvenes generaciones peruanas, de acuerdo al Barómetro de las Américas. Como para decir “puajj”); reforma del empleo público (gran tarea de la patronal Teresa Laos); y que la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir) profesionalice su actividad colaborando con ejecutar la Escuela Nacional de Administración Pública (atentos, gestores). Evidentemente, ir apuntalando desde otros campos también.
Y aunque el laboralista Jorge Toyama nos recuerde que solo un 9% de universitarios desee aportar con sus conocimientos en el aparato estatal, no se debería cejar en el asunto.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un martes de miércoles


Es miércoles pero me llegan las noticias del martes. Por la catadura de los acontecimientos del día de ayer decidí titular esta nota como un martes de miércoles.
Como todo lo que nos rodea, encontramos cosas buenas y malas. Sabido es que, por estos tiempos, se abunda más en la una que en la otra; más en lo negativo, que aviva nuestros truculentos morbos, que en lo positivo. Aunque en estos tiempos de difícil relativismo todavía sea posible encontrar algunas muestras de “bondad”, desconfío en ellas dada la alta hegemonía del egoísmo.
Leyendo el diario me encontré con varias noticias que bien valdría en esquivarlas en aras de mantener el equilibrio espiritual. Pero ya que no estamos para tales azares apuntaré algunas. De más está decir que son pan nuestro de cada día. Quizá ahí esté el problema. Tan acostumbrados a ellos que, miren pues, ni nos genera un escalofrío.
El más impactante de todos ellos es el siguiente. Tras los fatídicos hechos del viernes 14 en la escuela Sandy Hook en Newtown, Connecticut, donde un desalmado joven de 20 años asesino despiadadamente a 20 niños y 6 adultos, los “amantes de las armas” se han propuesto con comprar las armas disponibles- preferentemente las que uso el asesino- antes de que el gobierno tome medidas en el asunto. Así lo informa la misma empresa distribuidora, Nova Firearms, en declaraciones públicas a la prensa. “La gente quiere tenerlo antes de que el Gobierno imponga alguna restricción (a su venta libre). Quieren comprarlo todo. Hay cifras de ventas récord ahora mismo”, dijo el vocero de la empresa Nova Firearms que se encarga de distribuir armamento a CNN. La misma empresa en su página web reclamaba que los compulsivos compradores vayan presurosos a la tienda a comprar municiones de los fusiles AR15, pues las recientes “acciones socialistas” (léase “demócrata” en la concepción norteamericana) acabarían con la libre adquisición de ellas. Para rematar, la empresa hace esta difamante promoción: “Compre ahora antes de que Obama y Feinstein acaben con nuestros derechos de la Segunda Enmienda”. La atroz muerte de 20 niños y 6 adultos no son obstáculo alguno para estos mercaderes del odio.
Otra expresión de la perversión del hombre se viene dando en Grecia, país que está siendo sumamente afectado por las medidas austeridad que tienen como fin “salir” de la crisis por la que pasa. Esta solución, nos lo dice el mismo FMI, poco favor le hace a una economía deprimida; no obstante, los “profetas de la austeridad”, como los llama el economista Paul Krugman, cargosamente se empeñan en que se cumpla lo que sus apartadas mentes dicen. Así, con la aplicación de estas medidas, con cada vez mayor fuerza Grecia se sume en el abismo de la pobreza y el hambre. Actualmente las familias en un desolador arrebato de desesperanza están entregando a diferentes instituciones caritativas a sus hijos dado que no tienen cómo darles alimentación, educación ni cuidados. En este contexto, una ola de xenofobia se está extendiendo por el país que le dio origen a la civilización occidental. Partidos neonazis o fascistas como el Amanecer Dorado predican su rechazo al inmigrante y su pasión nacionalista. Estos párrafos son aleccionadores para conocer la realidad por la que están pasando los hermanos griegos: “Unos mil jubilados y desempleados hacían fila en la Plaza Attiki mientras musculosos activistas vestidos de negro y mostrando el logo del partido parecido a la suástica acumulaban tallarines, frutas, verduras, aceite de oliva y pescado para distribuir.
A la mayoría de los que estaban en la cola poco les importaba el historial de violencia contra los inmigrantes y negación del Holocausto de Amanecer Dorado. Son el único partido que está cerca de la gente, dijo Yannis Mamadakis, el dueño de una tienda que cayó en bancarrota. Nadie más reparte comida”. Esa rara coincidencia donde los momentos de desesperanza catapultan los mensajes más oscuros del hombre. (Para mayores referencias aquí el link: http://www.lanacion.com.ar/1538397-la-crisis-economica-tensa-hasta-el-limite-la-paciencia-de-los-griegos).
En Norteamérica, donde por cierto se han presentado alarmas de ataques y efectivos asesinatos luego de ese viernes fatal, y en Europa se viven tiempos difíciles. En Perú, específicamente Lima, la violencia toma otras formas, sin dejar de ser por ello violencia a fin de cuentas. Esta toma la forma del olvido, de la mentira, del desdén y la incompetencia. Todas ellas desde los poderes del Estado.
El día de ayer colapsó una tubería en Villa María del Triunfo, afectando a 108 personas alrededor de 15 manzanas. Ante este preocupante hecho, dimos cuenta- gracias a Vladimir Arana, presidente de la Sociedad de Urbanistas del Perú- de que Lima tiene las tuberías y el desagüe más antiguos de América Latina. Frente a los 20 años de tiempo útil para las tuberías y 30 para los desagües estipulados, los 81 de vigencia de nuestro sistema hace a esta caótica ciudad como futuro escenario de este duro percance sucedido en VMT. Para colmo de males, Arana señala que de las 1,835 municipalidades del país, solo 252 cuentan con un instrumento de gestión municipal que permita controlar el crecimiento y los servicios que proveen. Mientras tanto, sicarios asesinan alcaldes en el norte del país y en Lima se busca revocar a la alcaldesa.
En otro tema concerniente a la población, la Defensoría del Pueblo denuncia los elevados costos que tienen que pagar quienes sufren de accidentes de tránsito. Sobrecostos estimados en un 300%. Todo ello amparado en un tarifario del SOAT, aprobado en el 2003 por el Ministerio de Salud (MINSA). Asimismo, los servicios ofrecidos por las aseguradoras tienen como duración máxima tres meses cuando generalmente los tratamientos son de cuatro meses. Otro lado pernicioso de toda esta situación es la de, según informe de El Comercio, las aseguradoras y las asociaciones de fondos regionales o provinciales contra accidentes de tránsito (Afocat) tienen una deuda de S/. 1’903.180 con los hospitales que ven por los accidentados (33% para las aseguradoras y 67% para la Afocat).  Además de los S/. 10.000 promedio que un afectado se gasta en juicio contra la empresa de transporte por accidentes, tiene que soportar semejante embrollo. No solo el tiempo que dura el proceso es extenuante, los costos que conlleva también. ¿Qué hacen las autoridades al respecto?
Para finalizar las cosas, los otorongazos de siempre se suben el sueldo de S/. 7.500 a S/. 15.000 soles, aduciendo “gastos operativos”. No les importó a nuestros conocidos comechados el alto desprestigio que tiene su labor entre los ciudadanos, ellos, rimbombantes, se fajaron el doble de su sueldo en unánime decisión. Qué simpático sería si sus opiniones fueran igual de homogéneas en cuanto a la elección de un   Defensor del Pueblo o los miembros del BCR, o quizás más probas en cuanto a leyes y, así, no se den bochornosos casos como la aprobación reciente de la ley del Negacionismo. Pero nada que ver, ¿verdad? Nuestros pobres diablos, alias “padres de la patria”, viven pensando únicamente en el bolsillo, en intereses personales.
Así las cosas,felizmente hay algo qué rescatar de todo este bolondrón de la política. Vemos con sumo aprecio cómo un grupo de jóvenes asume los costos que suponen estar en política el día de hoy (a riesgo de que se les llame “rojos”, como patéticamente demostró la congresista Lucha Cuculiza en debate con Verónika Mendoza en programa de Beto Ortiz: http://www.youtube.com/watch?v=7POU76Tvlqs&feature=youtu.be), y se la juegan por la tía Susi que, con errores y aciertos, trabaja por una Lima diferente y más abierta a sus ciudadanos. Ha sido difícil recabar todas estas noticias harto fatídicas, fastidiosas, pero… este es el lugar en el que estamos. Precisamente el que debemos de cambiar.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Una tibia reforma de la educación, si se le puede llamar así


Era apenas un chiquillo y no estaba acostumbrado a las exigidas formalidades de salón. Mucho menos a estar acompañado con niños de mi edad, que era siete si mal no recuerdo, que ni conocía. Generalmente la pasaba en casa o en las pistas cercanas. Al compás del juego de turno. Estaba en ese salón-decía-, quieto como los demás niños, con una curiosidad limitada pues no nos conocíamos y habían adultos que con la mirada y el porte ordenaban quietud(Tan pequeños y ya con respeto a la autoridad). De pronto, de todo ese molesto silencio para nuestras infantiles humanidades, alguien rompió al llanto. No solo eso: se tiró al piso a dar pataletas. Era un chico que no soportaba la angustia de estar sin su madre e hizo lo que hizo. No se le juzga para nada obviamente. Pero del incómodo momento por el que pasábamos los que nos quedábamos sentaditos pasamos a ser atónitos testigos de esa característica escena de infancia. 
Esa es la imagen que tengo de los exámenes de ingreso para las escuelas. Si bien a mí me fue y me vino, creo que a los demás chicos les genera situaciones incómodas. Nunca traumantes, pero sí incómodas. Traigo este recuerdo a colación por la reciente medida adoptada desde el Ministerio de Educación, la cual elimina la evaluación de ingreso en la educación inicial y primaria. La razón es evitar justamente eso situaciones incómodas, a la vez que “fomentar” eso que dicen educación universal.
De otra manera no se entiende sino que se exima de este reglaje a los pequeños que ingresan al sistema educativo nacional y particular. Además de lo innecesaria porque los niños de temprana edad no tienen conocimientos fraguados, ni la edad propicia para dar este tipo de exámenes (más que todo generarían fatiga, desinterés, ansiedad autogenerada y desde el entorno, siguiendo a la Directora de Educación Inicial del Minedu, Vannety Molinero Nano), considero que los únicos favorecidos con este este examen son los bolsillos de los directores de las escuelas que crecen por el cobro de los mismos. Camuflados en una búsqueda de la excelencia académica, estos mercaderes de la educación siguen haciendo de las suyas.
Quizá sea apresurado decir cosas como esta, pero el escatológico puesto de nuestra calidad educativa así nos lo demanda (puesto 132 de 144 economías, según el Foro Económico Mundial). Claramente estos exámenes que hurgan de entre la multitud de aspirantes al alumno modelo no está dando los resultados esperados. Como si de esta suerte de examen de ingreso se garantizara la salida de individuos hechos y derechos y con talento propio desarrollado. Nada de eso. Más bien, pareciera que tiene el efecto contrario.
Hay consenso sobre lo fútil de la prueba. En lo que respecta al destinatario de las pruebas, sería mejor acudir al entorno familiar, pues es el que más los influye, lo cual significaría otro reto para el Ministerio. Además facilitaría criterios más confiables para observar la estrategia de educación al alumno, afirma Vannety Molinero Nano. No obstante lo dicho, es interesante lo que expresado por  Hugo Díaz Díaz, miembro del Consejo Nacional de Educación. El especialista en temas de educación ve en el examen un diagnóstico para aplicar las medidas adecuadas en educación para el alumno. Él está de acuerdo en que se prohíba el trato discriminatorio, expresado en exámenes de conocimientos y habilidades que los niños deben –desde arriba impuestos- tener. Pero si eso significa dejar de lado las potencialidades del alumno que se develan conforme se conocen los resultados de la prueba de ingreso, Hugo Díaz Díaz tiene una opinión opuesta.
Y en eso, pues, se resume esta nueva medida del gobierno. Como se ve no es nada “relevante” si tomamos en cuenta el estado de nuestra educación. Y si trata de que los alumnos sorteen esos fastidiosos filtros digitados por mentes ambiciosas de dinero para entrar fácilmente a los predios educativos, pues bueno ya vimos cómo estamos en cuanto a nivel educacional.
 Razón no le falta entonces que Patricia del Río señale esa –siempre precisa- “balbuceante” política. Una tibia forma de que el Minedu se vaya poniendo los pantalones para ejercer su potestad en ese tema que le compete. De hecho que desde el Gobierno se nos dirá que este es un paso para recuperar la autoridad perdida, un modo de ganar terreno y emprender nuevas reformas, mas ante eso uno muestra una escéptica postura.  Ver para creer.
De momento, suponemos que esta eliminación significará un pequeñísimo alivio en los bolsillos de los padres de familia allá por febrero o marzo. ¿Y luego qué? ¿La educación como tal cuándo? De ahí el escepticismo que ya suena colérico.