lunes, 8 de abril de 2013

La pobreza se reduce pero la vulnerabilidad a ella se mantiene: un estudio de Macroconsult


Es un hecho que el Perú está viviendo una de sus mejores épocas económicas. Esta racha de triunfos y climas favorables a la inversión ha permitido que la pobreza se reduzca en porcentajes considerables, así como la mentalidad del peruano promedio se ha vuelto mucho más optimista a comparación de décadas anteriores, marcadas por la desolación y desesperanza. Hoy en día apostamos por la marca Perú, membrete internacional que colaboraría en que turistas y empresas multinacionales se animen a pasar por nuestros lares, sea de visita como a invertir. El autoestima nacional está pues al tope.

Sin embargo, este optimismo cae a veces en la autosuficiencia, lo cual es muy peligroso. Si nos vemos avasallados por el entusiasmo, no podremos ver las deficiencias del modelo que claramente existen. No es por otra razón que algunos ven con malos ojos eso a lo que nos estamos acostumbrando, es decir, a dormirnos en nuestros laureles. Veinte años después las reformas realizadas por el gobierno de Alberto Fujimori, sectores como salud, educación e infraestructura se mantienen en la última fila de atenciones del Ejecutivo.
Felizmente, hay estudios que no se pierden en elogios al modelo y abren el debate sobre las reformas. Uno de ellos es la investigación llevada a cabo por consultora Macroconsult, la cual si bien reconoce el crecimiento económico generado por el modelo actual y la reducción de la pobreza, esta dista mucho de resolver los problemas económicos. Veamos el porqué.
Yohnny Campana, analista económico de este “think tank”, nos habla de la vulnerabilidad de los grupos sociales que salen de la pobreza. Como dato utiliza el criterio de “riesgo de retorno a la pobreza” (RRP). El nombre es claro por sí mismo. Un ejemplo de la problemática abordada es el siguiente: Tenemos dos grupos de familias, A y B, estudiadas en tres periodos temporales. Las dos familias son pobre en el periodo 1, pero superan su estado de pobreza en el periodo 2. Ya en el tercer periodo las cosas cambian pues el grupo A regresa a situación de pobreza, mientras que el B no. “El RRP se mide como el cociente A/ (A+B)”, señala Campana.
Conozcamos más a fondo la metodología utilizada y los resultados obtenidos: “El estudio se hizo con datos de la Enaho y tomando tres paneles: 2004-2006, 2007-2009 y 2009-2011. Según los resultados, el RRP en el primer panel fue de 32.5%. Es decir, del total de hogares que en el 2004 eran pobres y en el 2005 dejaron ese estado, 32.5% volvió a caer en pobreza en el 2006. En el panel 2007-2009 el RRP se incrementó levemente hasta 36.1%, pero luego, en el tercer panel, regresó a un valor de 32.9%. Así, visto de modo agregado, estas cifras indican que la probabilidad de que un hogar retorne a la pobreza se mantuvo prácticamente constante en los últimos siete años a pesar de la reducción de la pobreza”. Por lo que se ve, porcentualmente la pobreza decayó pero el riesgo sigue latente.
Las conclusiones tienen el efecto de ser preliminares y se necesita más investigación, pero denotan una realidad que entra en conflicto con la seguridad económica que se nos ofrece desde los medios oficiales. Es conocido, en ese espíritu, que los programas sociales son importantes, pero estos no resuelven el tema de la pobreza en toda su complejidad. Especialistas como Waldo Mendoza indican que estos solamente son paliativos y que debemos apuntar a Salud y Educación como los principales resortes para encaminarnos a un verdadero desarrollo con una reducción consolidada de pobreza. Opino que así debe ser. Ofrecer oportunidades para todos en igualdad de condiciones es el mejor remedio para salir de la pobreza.
( http://m.gestion.pe/movil/noticia/2062857 más información en este link)


domingo, 7 de abril de 2013

El nocivo aumento del parque automotor


El tráfico limeño parece de nunca acabar. Avenidas congestionadas, bocinas a todo dar, total irrespeto al peatón. Estas son postales del sistema vehicular limeño. Comúnmente, y con razón, se le echa la culpa de esto los trabajadores del servicio público, quienes hacen incontables méritos para ganarse el rechazo de aquel que para una combi o una coaster. Esta es una parte importante del problema de la congestión vehicular, pero no explica del todo esas largas filas de autos varados en las avenidas transitadas a horas pico.
Para estos fines conviene resaltar la opinión del economista Waldo Mendoza, jefe del Departamento de Economía de la PUCP. El académico destaca como una de las causales principales del pernicioso embotellamiento el incremento exacerbado del cuerpo vehicular. Las cifras presentadas por él son alarmantes. Una data recogida del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) revela que en el año 2001 el parque automotor constaba de 1’209.006 unidades, correspondiéndole 802.748 a Lima. Actualmente, a nivel nacional poseemos 1’979.865 unidades, los cuales Lima tiene (¡agárrese!) 1’287.454 vehículos. Las ventas de vehículos nuevos se multiplicaron por 17 en el 2011. Del mismo modo, el volumen de ventas en los dos últimos años creció en un 58% anual.  
Mendoza ofrece dos razones que explican este crecimiento que, literalmente, se está saliendo del carril. En primer lugar, hoy los carros son mucho más baratos. Esto se explica por el mantenimiento de los precios internacionales y la caída de los aranceles, producto de las políticas arancelarias y los tratados de libre comercio. En segundo lugar, la subida del crédito bancario en 44% en el periodo febrero 2011-febrero 2013 faculta a endeudarse para adquirir el ansiado carro.
De todo lo expresado se extrae la sobrecarga vehicular que padecemos choferes y peatones. El profesor de la católica lo ve así: “De continuar esta tendencia, el sueño del carro propio, racional desde el punto de vista microeconómico, puede convertirse en pesadilla macroeconómica: caos vehicular, contaminación ambiental, reducción de las horas hombre destinadas a la actividad productiva, reducción de la productividad total, etc.”. Los infernales embotellamientos a la orden del día.
Concluye Mendoza en dos alternativas a la amenaza del prolongado tráfico limeño: la creación de infraestructura de acuerdo a la cantidad de transporte urbano, lo cual es ciertamente imposible y, la otra, encarecer la compra de vehículos a cargo del MEF y la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Esta última se proyecta como la más realista aunque también la que más escozores sacará en quienes deseen adquirir esa armazón de cuatro ruedas que hoy tantos dolores de cabeza nos saca. 

Despertando del sueño de los laureles: una investigación que invita a abrir los ojos


Ha picado mucho en la academia la investigación “Cuando despertemos en 2062, visiones del Perú en 50 años”, editada por la Universidad Pacífico. Ella apunta sobre los riesgos de continuar con el actual modelo primario exportador que caracteriza a nuestra economía, el cual se basa centralmente en la dependencia asombrosa que tenemos sobre nuestros recursos minerales. De acuerdo a la demanda de minerales que tenga  China u otros países, nuestra boyante economía seguirá a tope. Conforme esta demanda decaiga, fruto de las cíclicas crisis del sistema financiero, y nuestros recursos se agoten, los efectos en nuestro país serán más que perjudiciales.
Una de las alertas más significativas de la presente investigación es que dentro de 15 años podríamos entrar nuevamente en una crisis como las que sufrimos en los años 80. Esta suerte de profecía le ha valido muchas críticas pues la consideran económicamente determinista y con un ácido hálito apocalíptico. Lo cierto, no obstante, es que de no emprender cambios en el modelo que nos ayuden a enfrentar los riesgos internacionales el panorama será sombrío. “Hasta que no se homogenice la economía peruana no vamos a poder salir del subdesarrollo”, dice uno de sus autores, Jurguen Schuldt. En resumen, la investigación reconoce satisfactoriamente los avances producidos en materia de reducción de pobreza. Pero esto habla de crecimiento económico no de desarrollo. Los bajos niveles de calidad educativa y atención en salud dan cuenta de ello. La propuesta va  por diversificar la economía y, claro, hacerla sostenible.
Las reacciones no se han hecho esperar. Entre ellas tenemos los típicos señalamientos que tildan de izquierdista la investigación. Los cuales, a decir de economistas como Carlos Adrianzén, andan  reñidos con la realidad. Estos vaivenes izquierdistas, dice la prédica de los economistas pro-mercado, solamente buscan lo negativo, lo que, dentro del trasfondo ideológico de ellos, equivale a buscarle tres pies al gato. Así tenemos a Pablo Bustamante, director del portal informativo Lampadia, quien señala que esta investigación de claro cariz izquierdista busca introducir “el viejo argumento de la izquierda” el cual gira en torno a la “maldición de los recursos naturales”.
Bustamante se propone dejar sin fundamento la tesis que, a su entender, es el motor principal de la investigación. Nos habla, de ese modo, de países como Noruega, Australia, Nueva Zelanda o Chile que han sabido usar muy bien sus recursos, reduciendo la pobreza a niveles del 10% de la población. La protección de libertades políticas y económicas se desprende del respeto que tienen estos países por el mercado, la democracia y sus instituciones. En el otro bando, tenemos a países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y una lejana República del Congo, quienes, al igual que el bloque de arriba, sus profusos recursos naturales representan el 80% de sus exportaciones. La palmaria diferencia se encuentra en que estos países tienen un promedio de 45% de población en estado de pobreza. Se reconoce que esto es consecuencia de sus regímenes políticos.
Por todo ello, Bustamante pone en tela de juicio catalogar de maldición los recursos naturales y ciertamente lo logró. El problema sustancial es que en ningún momento se dijo que la explotación de nuestros recursos naturales es una mala alternativa para salir del subdesarrollo. Efectivamente, las estadísticas respaldan que, en el corto plazo, sí es un modelo eficaz. El asunto es, como ya se vio en un inicio, si resulta sostenible en el largo plazo. Bustamante parece no entender eso. Gratificado por su fundada argumentación, culmina así: “Este no es momento para arrugar, es el momento para apostar a ganador”. Como se ve, poner en entredicho las bases del modelo económico hace saltar del asiento a algunos. El libro ya está a la venta y es de imprescindible lectura. 

sábado, 6 de abril de 2013

Haz que suene tu música Perú: (de)volviendo la mirada al artista nacional


En los días en que yo me dedicaba con mayor tenacidad a hacer rimas me preguntaba, cuando sabía que me había salido un muy buen tema, ¿por qué será que la radio no pasa música nacional o, en su defecto, la de los artistas que a mí me gustaban? Luego daba en la cuenta de que mis gustos no iban por lo comercial, iban más por lo subte; que difícilmente compaginarían con el gusto del gran público. Sin embargo, quedaba ese sinsabor del poco apoyo en medios ofrecido a los artistas locales. De ahí que las movidas culturales de todo calibre musical sean tan disputadas y cargadas de pasión.
Como todos sabrán, la música peruana no tiene nada que envidiar a sus parientes extranjeros. Tenemos igual o mejor arte que allá afuera, dependiendo, claro, del gusto de la platea. No obstante lo referido, en materia de medios seguimos padeciendo la orfandad que nos regala la desatención de sus industrias.
Esto cae a cuenta gracias a una iniciativa ciudadana, la cual exige que las radios tengan una cuota para la música nacional. Impulsada inicialmente por rockeros locales, prontamente se han visto acompañados por representantes del variopinto abanico de géneros musicales tales como criollos, salseros, etc., quienes muy bien saben sobre lo que significa el escaso o nulo apoyo que recibe el artista nacional.
La campaña Haz que suene tu música Perú, sostenida por indignados miembros del gremio musical, apunta al aspecto legal del asunto. En efecto, la Ley de Radio y Televisión estipula en sus disposiciones complementarias y finales, lo siguiente:
OCTAVA.- Producción nacional mínima
Los titulares de servicios de radiodifusión deberán establecer una producción nacional mínima del treinta por ciento de su programación, en el horario comprendido entre las 05:00 y 24:00 horas, en promedio semana .el apoyo.
 Entonces, de acuerdo a ley, la posibilidad de que el artista sea escuchado existe. Solamente que no es cabalmente cumplida. Y es por ello que los chicos de Haz que suene tu música Perú se proponen ejecutarla.
Naturalmente, muchos de nosotros hemos escuchado hits de rock nacional. El problema es que esos temas corresponden a la época de oro del rock nacional; es decir, tienen un gran público ganado. Con esto, los artistas recientes se ven en una total desigualdad de participación. Es común que los programadores musicales digan que cumplen con la “cuota musical” al poner temas de Pedro Suarez-Vértiz, Enanitos Verdes, Libido; los cuales son grupos conocidos y están respaldados por toda una trayectoria. Vemos una fácil sacada de vuelta al artista nacional.
Es aquí que observamos un problema: la industria musical peruana va a lo seguro. No se deciden por un apoyo consistente pues creen que el público no les dará cabida y, con ello, la publicidad que los sostiene se verá menguada. Es lo que dicen un programador de la radio Estudio 92 o los programadores de Oxígeno. Si bien cada una de estas radios pasa temas de grupos nacionales, este apoyo es mínimo (tan solo 2 horas los domingos para Estudio 92 y  24 canciones por día en Oxígeno, esta última conocida por pasar solo clásicos). Ellos refieren que no las pasan porque el público no les da su aprobación. Con semejante tiempo de transmisión es obvio que el público no responda. Creer que desconocimiento es sinónimo de rechazo es un razonamiento que los trabajadores de la industria musical hacen patente.
El debate por la promoción de la cultura musical se ha encendido, aunque no encontramos de parte de las empresas una postura seria. Por ejemplo, el día de ayer Óscar Sumar, profesor de Derecho de la Universidad del Pacífico, opinaba que esta medida solo favorecerá a la industria nacional (no a los artistas) y que esto era un atentado contra el mercado, el público y los dueños de las estaciones. Además tildaba de “pataleta” esta justa medida que enarbolan los promotores de la campaña.
Su defensa del público es por lo demás errada. El abogado Sumar cree que el público no escucha música nacional sencillamente porque no le gusta. Este es un razonamiento débil pues, por lo dicho líneas arriba, si nunca o casi nunca se pasa música de nuestros artistas nacionales, ¿cómo es que el público se va a sentir identificado? Si yo tarareo “Envidia” no es porque me apasione la música de Las culisueltas, sino es que me ha pegado por la estridencia y repetitividad con que los medios radiales lo pasan, y así podemos seguir con los wachiturros y otras anomalías del buen gusto musical.
Con referencias a fray Toribio de Benavente (“el verdadero artista no hace obras para el público, prefiere hacer público para sus obras”) y a Woody Allen (“De manera similar, a Woody Allen no le interesa si sus películas tienen buenas críticas o son comerciales. Él las hace porque les gusta hacerla. Es un verdadero artista”), lo cual jocosamente nos remite al esperpento judicial del juez Málzon Urbina, el abogado Sumar no repara en que el artista tiene que vivir de algo y que este libre mercado que gusta defender hace tiempo está atrapado por conglomerados comerciales que por el simple de hecho de recabar más ganancias niegan toda inclusión del movimiento artístico peruano.
 El arte, la cultura en el Perú están siendo muy descuidados de parte de nuestras autoridades; esta es una excelente ocasión para revertir este rotundo desconocimiento. Por eso hay que apoyarla. Oído a la música y a los músicos que quieren poner en la escena su producción artística.

( http://www.inside.pe/prensa/EC-050413-Musica.pdf un link donde pueden ver el debate de ayer)

Un Informe de Competitivad Regional a bajo vuelo


El último Informe de Competitividad Regional (Incore) 2012 elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE) ha suscitado optimistas proyecciones en el medio económico debido al avance de algunas regiones en cuanto a competitividad.
Como se destaca en el informe, regiones como Ica, Cusco, Ayacucho y Madre de Dios brindan indicadores favorecedores. Miguel Palomino, el encargado del grupo de investigadores, se mostró auspicioso ante las revelaciones. “Es la primera vez en su historia republicana que el Perú muestra un crecimiento sostenido, descentralizado e inclusivo. La pobreza y pobreza extrema han retrocedido y es un signo de que algo positivo está ocurriendo en el país”, declaró a El Comercio.
Cusco, Ica, Ayacucho y Madre de Dios son regiones, dice el estudio, que han diversificado su economía en rubros como agricultura, turismo e industria. La minería, no obstante, sigue siendo el principal motor económico.
Las regiones que se mantienen a la zaga en términos de desarrollo  son Loreto, Amazonas, Huánuco y Huancavelica. En el punto medio están La Libertad, Áncash, Junín, Piura,  Cusco, Pasco, San Martín y Cajamarca.
En lo que respecta a Salud y Educación, Arequipa y Tacna son las regiones que menor mortalidad infantil tienen. Asimismo, Arequipa y Moquegua poseen un estudiantado con el mejor rendimiento en matemáticas y lectura.
Los resultados son claros. Las regiones costeras tienen mejor  capacidad de desarrollarse a diferencia de sus pares del interior. Esta investigación sirve para poner el ojo en  realidad y atender este irregular progreso en donde solos unos cuantos logran alcanzar beneficiosos picos de desarrollo. Es también una oportunidad para poner en tela de juicio el móvil centralizador de la economía pues Lima sigue siendo quien mejor sale parada en el ránking de competitividad.
Miguel Palomino, en referencia a la data mostrada en el estudio, dijo lo siguiente: “Eso quiere decir que los cambios que se dieron en los 90 empiezan a dar sus frutos ahora”. Un progreso a paso de tortuga y marcado por el centralismo que muy bien todos conocemos. 

jueves, 4 de abril de 2013

El déficit fiscal norteamericano: la realidad y la solución entrampadas


Es conocida la labor de Paul Krugman, premio nobel de economía en el 2008, a la hora de desbaratar prolijamente los argumentos económicos de los políticos conservadores norteamericanos. Recordemos que estos, los conocidos republicanos, en cada oportunidad que tienen mencionan bulliciosa y estrepitosamente el tema del déficit como el grave problema a resolver de la política económica del país del norte. Krugman, empero, desestima esto.
Los republicanos aducen que la persistencia del déficit fiscal significa una próxima hecatombe económica para EE.UU. Proponen, por ello, reducir el gasto público del gobierno en sus programas sociales para impedir tal infausto destino. Esta fue la principal propuesta del programa de gobierno del partido republicano en las últimas elecciones norteamericanas. Pero Obama ganó, persistió en sus programas sociales y ninguna crisis, de las proporciones pasadas, se avizora. ¿Qué ocurrió con los argumentos de la derecha ultraconservadora? Los republicanos, dice Krugman, mienten hasta los dientes. Sus cálculos nublados de cerrada ideología les impiden ver la realidad.
Los republicanos, sin embargo, no parecen reparar en el yerro de sus predicciones. Es más, los “estrictos del déficit”, como Krugman los llama, han variado sus argumentos y ahora dicen que de continuar con el déficit las generaciones venideras se verán sumidas en una gran trampa.  Aquí interviene la sólida y sarcástica contraargumentación de Krugman.  
El gasto público contrae deudas, los cuales no necesariamente significa aumento de pobreza. La deuda crea indirectamente más pobreza cuando está destinada a “financiar grandes desequilibrios comerciales, incrementar el endeudamiento en el exterior o contraer la inversión”. Y esto no está precisamente ocurriendo, como sí pretenden creer que pasan los políticos republicanos.
Las empresas se están recuperando, pero no al ritmo deseado. No invierten dinero con toda la capacidad que poseen. Esto ocurre porque la demanda no es la ideal. ¿De qué valdría expandir la capacidad de producción si sus ventas no alcanzarán siquiera los niveles promedio de consumo? En este espacio, Krugman es tajante: “De hecho, se puede pensar en los déficits principalmente como una forma de poner en uso algo de ese dinero inactivo”.
Así identifica que un gran porcentaje de obreros de construcción están en paro cuando las obras de infraestructura en EE.UU. necesitan mejorarse o ampliarse. Apuntar el gasto público en este sector movilizaría la casi convaleciente economía norteamericano. También, ahora que tanto hablan de generación próximas, Krugman cuestiona que no se derive dinero a las universidades para que las personas de baja condición económica manden a sus hijos como sucedía antes. Estas resultan buenas alternativas para reacomodar la economía estadounidense, pero en el corto plazo parece poco probable que suceda.
La respuesta radica en que los grandes medios de comunicación hacen eco del asustador discurso republicano. Reconociendo la facilidad con que se espantan los mercados, los republicanos han sabido ejercer muy bien su capacidad de amedrentamiento a aplicaciones progresistas. Con amplia mayoría republicana en el Senado, los planteamientos que Krugman hace suyo son poco seguros de que se hagan realidad. Ante la ausencia de decisiones, se hace más verosímil el peligro que acecha a las generaciones venideras.   

  

Ni en lo público ni en lo privado: el alto precio de nuestras medicinas

A principios del año una nota periodística denunció los altos costos que deben para los asegurados de Essalud por medicinas, las cuales, cabe mencionar, eran destinadas para enfermedades de difícil tratamiento como cáncer, sida, tuberculosis o mentales, entre otras. Por ese entonces se hablaba sobre oligopolios farmacéuticos que aumentaban los precios de su mercadería al entrar a suelo peruano. El Estado peruano estaba en desventaja. Las soluciones pasaban por realizar mesas de trabajo de las partes para que las negociaciones de reducción de precios lleguen a buen puerto.  
Un hecho similar ocurre hoy, solo que esta vez en el sector privado. Gracias a una mesa de trabajo organizada por la  Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso, donde se reunieron representantes de la Digemid y empresas aseguradoras, Seguros Rímac y Seguros Pacífico, realizada el día martes se pudo dar inicio al esclarecimiento del problema de sobrecostos de medicamentos en clínicas privadas.
La superintendente nacional de Aseguramiento en Salud, doctora Flor de María Phillips Cuba, informó que, dada la estructura de negocio y los costos de operación, las clínicas trabajan con subsidios cruzados, lo cual explica los altos costos que aquejan a los usuarios.
Explicaremos lo que es un subsidio cruzado utilizando el siguiente ejemplo: el gobierno tiene como fin hacer llegar la luz eléctrica a los estratos socioeconómicos de bajos recursos. Al no tener estos el dinero suficiente para pagar tal servicio, el gobierno les reduce los cobros. Como el capital no recaudado debe obtenerse a como dé lugar, las autoridades aumentan el coste del servicio en otros sectores. Así compensan el subsidio otorgado. Esto ocurre en las clínicas privadas.
La doctora Phillips explica que factores como los honorarios del médico, farmacia y exámenes de diagnóstico y laboratorio, suman un presupuesto clave, el cual se traduce en el alto precio de las medicinas. Sin embargo, no explicó cómo es que ocurre.
Otro caso de desinformación se pudo encontrar cuando se comprobó que los fabricantes facilitan descuentos de los precios a los proveedores por la adquisición de lotes importantes. En este aspecto, el congresista y presidente de la comisión, Agustín Molina, remarcó de irregular que los consumidores no tengan beneficio alguno de esto y sí lo tengan las clínicas.
Por todo ello, el titular de la Dirección General de Medicamentos y Drogas (Digemid) del Ministerio de Salud, Pedro Ruíz Yarasca, opinó sobre la posibilidad de incorporar a las farmacias de las clínicas privadas en el Observatorio Nacional de Medicamentos con el objetivo de que los usuarios conozcan más sobre precios y accedan a una mejor oferta. Los representantes de las empresas de seguros se mostraron de acuerdo.
Conviene considerar, por todo esto, el éxodo de usuarios del servicio de Essalud a establecimientos privados. En los primeros, como bien se sabe, la pésima atención es pan de cada día; pese a ello, los asegurados continúan destinando parte de su sueldo al seguro social. Esto configura un panorama complicado: dan parte de su dinero al Estado, con la baja calidad del servicio, y en clínicas privadas, tienen que pagar altos costos. Todo un golpe al bolsillo y a la salud.
Sin embargo esto parece interesarles poco a nuestros padres de la patria. De acuerdo con datos del periodista Juan Carlos Cuadros, gran parte de los congresistas de la Comisión de Defensa del Consumidor abandonaron la sesión, dejando en completa soledad al presidente de ella. Incumplimiento de labores: moneda corriente en el Legislativo.