domingo, 7 de abril de 2013

El nocivo aumento del parque automotor


El tráfico limeño parece de nunca acabar. Avenidas congestionadas, bocinas a todo dar, total irrespeto al peatón. Estas son postales del sistema vehicular limeño. Comúnmente, y con razón, se le echa la culpa de esto los trabajadores del servicio público, quienes hacen incontables méritos para ganarse el rechazo de aquel que para una combi o una coaster. Esta es una parte importante del problema de la congestión vehicular, pero no explica del todo esas largas filas de autos varados en las avenidas transitadas a horas pico.
Para estos fines conviene resaltar la opinión del economista Waldo Mendoza, jefe del Departamento de Economía de la PUCP. El académico destaca como una de las causales principales del pernicioso embotellamiento el incremento exacerbado del cuerpo vehicular. Las cifras presentadas por él son alarmantes. Una data recogida del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) revela que en el año 2001 el parque automotor constaba de 1’209.006 unidades, correspondiéndole 802.748 a Lima. Actualmente, a nivel nacional poseemos 1’979.865 unidades, los cuales Lima tiene (¡agárrese!) 1’287.454 vehículos. Las ventas de vehículos nuevos se multiplicaron por 17 en el 2011. Del mismo modo, el volumen de ventas en los dos últimos años creció en un 58% anual.  
Mendoza ofrece dos razones que explican este crecimiento que, literalmente, se está saliendo del carril. En primer lugar, hoy los carros son mucho más baratos. Esto se explica por el mantenimiento de los precios internacionales y la caída de los aranceles, producto de las políticas arancelarias y los tratados de libre comercio. En segundo lugar, la subida del crédito bancario en 44% en el periodo febrero 2011-febrero 2013 faculta a endeudarse para adquirir el ansiado carro.
De todo lo expresado se extrae la sobrecarga vehicular que padecemos choferes y peatones. El profesor de la católica lo ve así: “De continuar esta tendencia, el sueño del carro propio, racional desde el punto de vista microeconómico, puede convertirse en pesadilla macroeconómica: caos vehicular, contaminación ambiental, reducción de las horas hombre destinadas a la actividad productiva, reducción de la productividad total, etc.”. Los infernales embotellamientos a la orden del día.
Concluye Mendoza en dos alternativas a la amenaza del prolongado tráfico limeño: la creación de infraestructura de acuerdo a la cantidad de transporte urbano, lo cual es ciertamente imposible y, la otra, encarecer la compra de vehículos a cargo del MEF y la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Esta última se proyecta como la más realista aunque también la que más escozores sacará en quienes deseen adquirir esa armazón de cuatro ruedas que hoy tantos dolores de cabeza nos saca. 

Despertando del sueño de los laureles: una investigación que invita a abrir los ojos


Ha picado mucho en la academia la investigación “Cuando despertemos en 2062, visiones del Perú en 50 años”, editada por la Universidad Pacífico. Ella apunta sobre los riesgos de continuar con el actual modelo primario exportador que caracteriza a nuestra economía, el cual se basa centralmente en la dependencia asombrosa que tenemos sobre nuestros recursos minerales. De acuerdo a la demanda de minerales que tenga  China u otros países, nuestra boyante economía seguirá a tope. Conforme esta demanda decaiga, fruto de las cíclicas crisis del sistema financiero, y nuestros recursos se agoten, los efectos en nuestro país serán más que perjudiciales.
Una de las alertas más significativas de la presente investigación es que dentro de 15 años podríamos entrar nuevamente en una crisis como las que sufrimos en los años 80. Esta suerte de profecía le ha valido muchas críticas pues la consideran económicamente determinista y con un ácido hálito apocalíptico. Lo cierto, no obstante, es que de no emprender cambios en el modelo que nos ayuden a enfrentar los riesgos internacionales el panorama será sombrío. “Hasta que no se homogenice la economía peruana no vamos a poder salir del subdesarrollo”, dice uno de sus autores, Jurguen Schuldt. En resumen, la investigación reconoce satisfactoriamente los avances producidos en materia de reducción de pobreza. Pero esto habla de crecimiento económico no de desarrollo. Los bajos niveles de calidad educativa y atención en salud dan cuenta de ello. La propuesta va  por diversificar la economía y, claro, hacerla sostenible.
Las reacciones no se han hecho esperar. Entre ellas tenemos los típicos señalamientos que tildan de izquierdista la investigación. Los cuales, a decir de economistas como Carlos Adrianzén, andan  reñidos con la realidad. Estos vaivenes izquierdistas, dice la prédica de los economistas pro-mercado, solamente buscan lo negativo, lo que, dentro del trasfondo ideológico de ellos, equivale a buscarle tres pies al gato. Así tenemos a Pablo Bustamante, director del portal informativo Lampadia, quien señala que esta investigación de claro cariz izquierdista busca introducir “el viejo argumento de la izquierda” el cual gira en torno a la “maldición de los recursos naturales”.
Bustamante se propone dejar sin fundamento la tesis que, a su entender, es el motor principal de la investigación. Nos habla, de ese modo, de países como Noruega, Australia, Nueva Zelanda o Chile que han sabido usar muy bien sus recursos, reduciendo la pobreza a niveles del 10% de la población. La protección de libertades políticas y económicas se desprende del respeto que tienen estos países por el mercado, la democracia y sus instituciones. En el otro bando, tenemos a países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y una lejana República del Congo, quienes, al igual que el bloque de arriba, sus profusos recursos naturales representan el 80% de sus exportaciones. La palmaria diferencia se encuentra en que estos países tienen un promedio de 45% de población en estado de pobreza. Se reconoce que esto es consecuencia de sus regímenes políticos.
Por todo ello, Bustamante pone en tela de juicio catalogar de maldición los recursos naturales y ciertamente lo logró. El problema sustancial es que en ningún momento se dijo que la explotación de nuestros recursos naturales es una mala alternativa para salir del subdesarrollo. Efectivamente, las estadísticas respaldan que, en el corto plazo, sí es un modelo eficaz. El asunto es, como ya se vio en un inicio, si resulta sostenible en el largo plazo. Bustamante parece no entender eso. Gratificado por su fundada argumentación, culmina así: “Este no es momento para arrugar, es el momento para apostar a ganador”. Como se ve, poner en entredicho las bases del modelo económico hace saltar del asiento a algunos. El libro ya está a la venta y es de imprescindible lectura. 

sábado, 6 de abril de 2013

Haz que suene tu música Perú: (de)volviendo la mirada al artista nacional


En los días en que yo me dedicaba con mayor tenacidad a hacer rimas me preguntaba, cuando sabía que me había salido un muy buen tema, ¿por qué será que la radio no pasa música nacional o, en su defecto, la de los artistas que a mí me gustaban? Luego daba en la cuenta de que mis gustos no iban por lo comercial, iban más por lo subte; que difícilmente compaginarían con el gusto del gran público. Sin embargo, quedaba ese sinsabor del poco apoyo en medios ofrecido a los artistas locales. De ahí que las movidas culturales de todo calibre musical sean tan disputadas y cargadas de pasión.
Como todos sabrán, la música peruana no tiene nada que envidiar a sus parientes extranjeros. Tenemos igual o mejor arte que allá afuera, dependiendo, claro, del gusto de la platea. No obstante lo referido, en materia de medios seguimos padeciendo la orfandad que nos regala la desatención de sus industrias.
Esto cae a cuenta gracias a una iniciativa ciudadana, la cual exige que las radios tengan una cuota para la música nacional. Impulsada inicialmente por rockeros locales, prontamente se han visto acompañados por representantes del variopinto abanico de géneros musicales tales como criollos, salseros, etc., quienes muy bien saben sobre lo que significa el escaso o nulo apoyo que recibe el artista nacional.
La campaña Haz que suene tu música Perú, sostenida por indignados miembros del gremio musical, apunta al aspecto legal del asunto. En efecto, la Ley de Radio y Televisión estipula en sus disposiciones complementarias y finales, lo siguiente:
OCTAVA.- Producción nacional mínima
Los titulares de servicios de radiodifusión deberán establecer una producción nacional mínima del treinta por ciento de su programación, en el horario comprendido entre las 05:00 y 24:00 horas, en promedio semana .el apoyo.
 Entonces, de acuerdo a ley, la posibilidad de que el artista sea escuchado existe. Solamente que no es cabalmente cumplida. Y es por ello que los chicos de Haz que suene tu música Perú se proponen ejecutarla.
Naturalmente, muchos de nosotros hemos escuchado hits de rock nacional. El problema es que esos temas corresponden a la época de oro del rock nacional; es decir, tienen un gran público ganado. Con esto, los artistas recientes se ven en una total desigualdad de participación. Es común que los programadores musicales digan que cumplen con la “cuota musical” al poner temas de Pedro Suarez-Vértiz, Enanitos Verdes, Libido; los cuales son grupos conocidos y están respaldados por toda una trayectoria. Vemos una fácil sacada de vuelta al artista nacional.
Es aquí que observamos un problema: la industria musical peruana va a lo seguro. No se deciden por un apoyo consistente pues creen que el público no les dará cabida y, con ello, la publicidad que los sostiene se verá menguada. Es lo que dicen un programador de la radio Estudio 92 o los programadores de Oxígeno. Si bien cada una de estas radios pasa temas de grupos nacionales, este apoyo es mínimo (tan solo 2 horas los domingos para Estudio 92 y  24 canciones por día en Oxígeno, esta última conocida por pasar solo clásicos). Ellos refieren que no las pasan porque el público no les da su aprobación. Con semejante tiempo de transmisión es obvio que el público no responda. Creer que desconocimiento es sinónimo de rechazo es un razonamiento que los trabajadores de la industria musical hacen patente.
El debate por la promoción de la cultura musical se ha encendido, aunque no encontramos de parte de las empresas una postura seria. Por ejemplo, el día de ayer Óscar Sumar, profesor de Derecho de la Universidad del Pacífico, opinaba que esta medida solo favorecerá a la industria nacional (no a los artistas) y que esto era un atentado contra el mercado, el público y los dueños de las estaciones. Además tildaba de “pataleta” esta justa medida que enarbolan los promotores de la campaña.
Su defensa del público es por lo demás errada. El abogado Sumar cree que el público no escucha música nacional sencillamente porque no le gusta. Este es un razonamiento débil pues, por lo dicho líneas arriba, si nunca o casi nunca se pasa música de nuestros artistas nacionales, ¿cómo es que el público se va a sentir identificado? Si yo tarareo “Envidia” no es porque me apasione la música de Las culisueltas, sino es que me ha pegado por la estridencia y repetitividad con que los medios radiales lo pasan, y así podemos seguir con los wachiturros y otras anomalías del buen gusto musical.
Con referencias a fray Toribio de Benavente (“el verdadero artista no hace obras para el público, prefiere hacer público para sus obras”) y a Woody Allen (“De manera similar, a Woody Allen no le interesa si sus películas tienen buenas críticas o son comerciales. Él las hace porque les gusta hacerla. Es un verdadero artista”), lo cual jocosamente nos remite al esperpento judicial del juez Málzon Urbina, el abogado Sumar no repara en que el artista tiene que vivir de algo y que este libre mercado que gusta defender hace tiempo está atrapado por conglomerados comerciales que por el simple de hecho de recabar más ganancias niegan toda inclusión del movimiento artístico peruano.
 El arte, la cultura en el Perú están siendo muy descuidados de parte de nuestras autoridades; esta es una excelente ocasión para revertir este rotundo desconocimiento. Por eso hay que apoyarla. Oído a la música y a los músicos que quieren poner en la escena su producción artística.

( http://www.inside.pe/prensa/EC-050413-Musica.pdf un link donde pueden ver el debate de ayer)

Un Informe de Competitivad Regional a bajo vuelo


El último Informe de Competitividad Regional (Incore) 2012 elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE) ha suscitado optimistas proyecciones en el medio económico debido al avance de algunas regiones en cuanto a competitividad.
Como se destaca en el informe, regiones como Ica, Cusco, Ayacucho y Madre de Dios brindan indicadores favorecedores. Miguel Palomino, el encargado del grupo de investigadores, se mostró auspicioso ante las revelaciones. “Es la primera vez en su historia republicana que el Perú muestra un crecimiento sostenido, descentralizado e inclusivo. La pobreza y pobreza extrema han retrocedido y es un signo de que algo positivo está ocurriendo en el país”, declaró a El Comercio.
Cusco, Ica, Ayacucho y Madre de Dios son regiones, dice el estudio, que han diversificado su economía en rubros como agricultura, turismo e industria. La minería, no obstante, sigue siendo el principal motor económico.
Las regiones que se mantienen a la zaga en términos de desarrollo  son Loreto, Amazonas, Huánuco y Huancavelica. En el punto medio están La Libertad, Áncash, Junín, Piura,  Cusco, Pasco, San Martín y Cajamarca.
En lo que respecta a Salud y Educación, Arequipa y Tacna son las regiones que menor mortalidad infantil tienen. Asimismo, Arequipa y Moquegua poseen un estudiantado con el mejor rendimiento en matemáticas y lectura.
Los resultados son claros. Las regiones costeras tienen mejor  capacidad de desarrollarse a diferencia de sus pares del interior. Esta investigación sirve para poner el ojo en  realidad y atender este irregular progreso en donde solos unos cuantos logran alcanzar beneficiosos picos de desarrollo. Es también una oportunidad para poner en tela de juicio el móvil centralizador de la economía pues Lima sigue siendo quien mejor sale parada en el ránking de competitividad.
Miguel Palomino, en referencia a la data mostrada en el estudio, dijo lo siguiente: “Eso quiere decir que los cambios que se dieron en los 90 empiezan a dar sus frutos ahora”. Un progreso a paso de tortuga y marcado por el centralismo que muy bien todos conocemos. 

jueves, 4 de abril de 2013

El déficit fiscal norteamericano: la realidad y la solución entrampadas


Es conocida la labor de Paul Krugman, premio nobel de economía en el 2008, a la hora de desbaratar prolijamente los argumentos económicos de los políticos conservadores norteamericanos. Recordemos que estos, los conocidos republicanos, en cada oportunidad que tienen mencionan bulliciosa y estrepitosamente el tema del déficit como el grave problema a resolver de la política económica del país del norte. Krugman, empero, desestima esto.
Los republicanos aducen que la persistencia del déficit fiscal significa una próxima hecatombe económica para EE.UU. Proponen, por ello, reducir el gasto público del gobierno en sus programas sociales para impedir tal infausto destino. Esta fue la principal propuesta del programa de gobierno del partido republicano en las últimas elecciones norteamericanas. Pero Obama ganó, persistió en sus programas sociales y ninguna crisis, de las proporciones pasadas, se avizora. ¿Qué ocurrió con los argumentos de la derecha ultraconservadora? Los republicanos, dice Krugman, mienten hasta los dientes. Sus cálculos nublados de cerrada ideología les impiden ver la realidad.
Los republicanos, sin embargo, no parecen reparar en el yerro de sus predicciones. Es más, los “estrictos del déficit”, como Krugman los llama, han variado sus argumentos y ahora dicen que de continuar con el déficit las generaciones venideras se verán sumidas en una gran trampa.  Aquí interviene la sólida y sarcástica contraargumentación de Krugman.  
El gasto público contrae deudas, los cuales no necesariamente significa aumento de pobreza. La deuda crea indirectamente más pobreza cuando está destinada a “financiar grandes desequilibrios comerciales, incrementar el endeudamiento en el exterior o contraer la inversión”. Y esto no está precisamente ocurriendo, como sí pretenden creer que pasan los políticos republicanos.
Las empresas se están recuperando, pero no al ritmo deseado. No invierten dinero con toda la capacidad que poseen. Esto ocurre porque la demanda no es la ideal. ¿De qué valdría expandir la capacidad de producción si sus ventas no alcanzarán siquiera los niveles promedio de consumo? En este espacio, Krugman es tajante: “De hecho, se puede pensar en los déficits principalmente como una forma de poner en uso algo de ese dinero inactivo”.
Así identifica que un gran porcentaje de obreros de construcción están en paro cuando las obras de infraestructura en EE.UU. necesitan mejorarse o ampliarse. Apuntar el gasto público en este sector movilizaría la casi convaleciente economía norteamericano. También, ahora que tanto hablan de generación próximas, Krugman cuestiona que no se derive dinero a las universidades para que las personas de baja condición económica manden a sus hijos como sucedía antes. Estas resultan buenas alternativas para reacomodar la economía estadounidense, pero en el corto plazo parece poco probable que suceda.
La respuesta radica en que los grandes medios de comunicación hacen eco del asustador discurso republicano. Reconociendo la facilidad con que se espantan los mercados, los republicanos han sabido ejercer muy bien su capacidad de amedrentamiento a aplicaciones progresistas. Con amplia mayoría republicana en el Senado, los planteamientos que Krugman hace suyo son poco seguros de que se hagan realidad. Ante la ausencia de decisiones, se hace más verosímil el peligro que acecha a las generaciones venideras.   

  

Ni en lo público ni en lo privado: el alto precio de nuestras medicinas

A principios del año una nota periodística denunció los altos costos que deben para los asegurados de Essalud por medicinas, las cuales, cabe mencionar, eran destinadas para enfermedades de difícil tratamiento como cáncer, sida, tuberculosis o mentales, entre otras. Por ese entonces se hablaba sobre oligopolios farmacéuticos que aumentaban los precios de su mercadería al entrar a suelo peruano. El Estado peruano estaba en desventaja. Las soluciones pasaban por realizar mesas de trabajo de las partes para que las negociaciones de reducción de precios lleguen a buen puerto.  
Un hecho similar ocurre hoy, solo que esta vez en el sector privado. Gracias a una mesa de trabajo organizada por la  Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso, donde se reunieron representantes de la Digemid y empresas aseguradoras, Seguros Rímac y Seguros Pacífico, realizada el día martes se pudo dar inicio al esclarecimiento del problema de sobrecostos de medicamentos en clínicas privadas.
La superintendente nacional de Aseguramiento en Salud, doctora Flor de María Phillips Cuba, informó que, dada la estructura de negocio y los costos de operación, las clínicas trabajan con subsidios cruzados, lo cual explica los altos costos que aquejan a los usuarios.
Explicaremos lo que es un subsidio cruzado utilizando el siguiente ejemplo: el gobierno tiene como fin hacer llegar la luz eléctrica a los estratos socioeconómicos de bajos recursos. Al no tener estos el dinero suficiente para pagar tal servicio, el gobierno les reduce los cobros. Como el capital no recaudado debe obtenerse a como dé lugar, las autoridades aumentan el coste del servicio en otros sectores. Así compensan el subsidio otorgado. Esto ocurre en las clínicas privadas.
La doctora Phillips explica que factores como los honorarios del médico, farmacia y exámenes de diagnóstico y laboratorio, suman un presupuesto clave, el cual se traduce en el alto precio de las medicinas. Sin embargo, no explicó cómo es que ocurre.
Otro caso de desinformación se pudo encontrar cuando se comprobó que los fabricantes facilitan descuentos de los precios a los proveedores por la adquisición de lotes importantes. En este aspecto, el congresista y presidente de la comisión, Agustín Molina, remarcó de irregular que los consumidores no tengan beneficio alguno de esto y sí lo tengan las clínicas.
Por todo ello, el titular de la Dirección General de Medicamentos y Drogas (Digemid) del Ministerio de Salud, Pedro Ruíz Yarasca, opinó sobre la posibilidad de incorporar a las farmacias de las clínicas privadas en el Observatorio Nacional de Medicamentos con el objetivo de que los usuarios conozcan más sobre precios y accedan a una mejor oferta. Los representantes de las empresas de seguros se mostraron de acuerdo.
Conviene considerar, por todo esto, el éxodo de usuarios del servicio de Essalud a establecimientos privados. En los primeros, como bien se sabe, la pésima atención es pan de cada día; pese a ello, los asegurados continúan destinando parte de su sueldo al seguro social. Esto configura un panorama complicado: dan parte de su dinero al Estado, con la baja calidad del servicio, y en clínicas privadas, tienen que pagar altos costos. Todo un golpe al bolsillo y a la salud.
Sin embargo esto parece interesarles poco a nuestros padres de la patria. De acuerdo con datos del periodista Juan Carlos Cuadros, gran parte de los congresistas de la Comisión de Defensa del Consumidor abandonaron la sesión, dejando en completa soledad al presidente de ella. Incumplimiento de labores: moneda corriente en el Legislativo.  

sábado, 23 de marzo de 2013

Pariah: decisión para ser libre


Pariah es la historia de una joven mujer de 17 años proveniente del acalorado barrio del Bronx en búsqueda de su identidad. Una identidad que en su círculo cercano provocará duelos y choques profundos. Alike, la protagonista del filme, es lesbiana, se descubre lesbiana. He ahí el hecho por el cual su pasaje de autoafirmación se vuelve tan complicado. Porque su familia se ve cimentada en fuertes raíces tradicionales (un padre erigido como autoridad de la casa, voluntariamente inflexible ante las naturales debilidades de los suyos; una madre símbolo del acartonamiento sexista, ese que hosca y apriorísticamente traza los caminos a seguir por la huella que naturaleza dejo en los cuerpos), porque las ideas de diálogo y tolerancia todavía no se hallan en el núcleo hogareño, porque la cerrazón y el miedo encuentran pródigos lugares en la desfalleciente sensación de seguridad de las figuras paternales, Alike se topa con el sufrimiento, con puertas cerradas, con dolorosas lágrimas que evidencian la violenta colisión de ilógicas fuerzas contrapuestas. De ahí que, en un principio, opte por la doble vida, por el artificio de las máscaras.
Pariah, también es eso: una crítica a la mentira. Y tiene tres lecturas o ejemplos insalvables. El primero es el del padre visto como autoridad. A lo largo de la película se observa claramente el cariño y el amor que tiene para su hija mayor, Alike. En la privacidad, este se muestra cariñoso, benefactor y respetuoso de las decisiones de la hija. El cuadro cambia cuando hace frente a los molestos murmullos de los vecinos que parecen haber descubierto el “error” de Alike: su lesbianismo. Una escena muestra con  total clarividencia este momento: Alike y su padre conversan sobre la oportunidad que esta tiene sobre manejar el carro hasta la casa, la que se encuentra a muy corta distancia. El padre, comprensible, pone fáciles observaciones, lo que da a pie a la accesibilidad del pedido de su hija. Esto cambia cuando padre e hija se ven enfrentados al ojo público. En la tienda vecinal, el afecto del padre, rudo ante todos, se torna en rigidez para contentar a la platea y así perpetuar la imagen que del padre se tiene. Ya se dijo, él es la autoridad. No importa mucho que Alike no maneje el carro hacia la casa. Importa sí su mirada triste y perdida, que intenta indagar el porqué de ese proceder.
Por otro lado, tenemos a la madre de la protagonista. Una mujer de carácter fuerte y exasperante que busca encauzar a su hija. Sus ojos de madre ya se lo dijeron: algo anda mal con su hija y más vale hacer algo porque vuelva a la senda de lo normal, no vaya a ser que como madre termine como un total fiasco. El papel de la madre es más resaltante. Aunque profesional de la salud, pareciera hacer todo lo posible por cumplir aquella vieja labor que legaron sus predecesoras: la de ser, más que todo, ama de casa y veladora de la unión familiar; y, se quiera o no, guardiana de un ritmo de vida enemistado con la libertad de elegir y signado por un orden autoritario. La madre se ve ofuscada por la angustia de saber si su hija es o no lesbiana. Insta a su hija a dejar de recibir visitas de la amiga “masculinizada”, concita citas con la hija de su amiga (el tiro le saldrá por la culata: Alike tiene una breve pero aleccionadora aventura con aquella): todo ello con tal de mantener a su hija dentro de los cánones de lo políticamente correcto. La hija es obediente, eso alimenta el ego de la madre y su sonrisa de satisfacción reluce. Sin embargo, su radicalidad se verá más expresa que nunca cuando finalmente descubre la opción de su hija: es en ese momento en que la violencia cubre la atmósfera, donde los desesperados y avergonzados golpes de la madre intentan recuperar algo que se cree perdido. Este es el detonante para que Alike se vaya de la casa. Pero eso no parece importarle a la madre. Luego de aquel calamitoso suceso, la cena familiar de siempre ocurre tal  como lo prevén los años. El miembro forzosamente ausente no parece incumbir la tranquilidad de la madre: ella parece estar tranquila. Al fin y al cabo hizo lo que pudo, cree contentarse. El padre y la hermana menor no parecen opinar lo mismo.
La madre no solo dirige sus empeños a corregir a su hija. El film muestra también los intentos que tiene por encender la llama del amor que se fue o, en todo caso, por aparentar felicidad junto a él. Su esposo, inconmovible, la desaira cada vez que puede. Ella no repara en la parquedad de este y continúa terca. La vergüenza ajena en el público no se hace esperar.
Por último, tenemos a Alike, joven aún, que se comprende lesbiana. Ella lo sabe, se siente segura del gusto que en ella generan las mujeres, pero también comprende que sus preferencias no encontrarán aprobación entre sus padres. Sabe su lugar en la casa, sabe que está en una posición de desventaja. La rectitud que muchas veces es sencillo confundir con autoritarismo le permite reconocer eso. Eso explica su doble vida, reflejada en los cambios de ropa que utiliza (de las clandestinas ropas anchas, común en los hombres del lugar, a las atavíos femeninos elegidos por mamá). Pero su madre ya sospechó y eso complica las cosas, o acelera el destino.
Las barreras de la madre, sus intentos de liberarse, las preocupaciones del padre, las entrecortadas voces de los vecinos, el despertar del erotismo, todo se concentra y estalla. Los incontrolables golpes recibidos por la madre cierran el capítulo del secretismo. Alike decidió. Es la hora de los bastas.
Pariah es una película recomendable. Para algunos puede ser conflictiva por tocar un tema todavía tabú en sociedades como la nuestra, pero por eso mismo es necesaria. En estos momentos somos testigos de la elevación de un Papa que en algún momento habló de emprender una “guerra de Dios” contra la buena pro a los matrimonios homosexuales. Hace unos días tuve contacto con el viejo evangelio, donde lo más relevante de él era un concepto muy conocido por todos: “la verdad os hará libres”. Aquí vemos una historia de verdades y libertad. ¿En qué modo esto atenta con la doctrina cristiana del amor?
También Pariah es una historia sobre el portazo al sufrimiento. Quisiera dejar escrito un testimonio cercano: tengo una amiga que se caracteriza por un perenne sentido del humor y despreocupación admirable. Si nos remitimos a su infancia, ella me habla de una madre que lloraba cada vez que podía. Presenciar todo ello fue como un hastío (fuera de las causales, claro). De llantos tuvo suficiente, ella soluciona. La película y la vida aquí se dan la mano.
La película tiene un cierre inolvidable. De una fuerza que impresiona. Luego de lo sucedido se entiende en toda su totalidad. Palmas.
Heartbreak opens onto the sunrise
For even breaking is opening
And I am broken
I am open
See the love shine in through my cracks
See the light shine out from me
My spirit takes journey
My spirit takes flight
And I am not running
I am choosing
I am broken
I am broken open
Breaking is freeing
Broken is freedom
I am not broken
I am free